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Mie14042021

Última actualización09:36:03 AM GMT


Los jóvenes y la política ficción de Twitter

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Las publicaciones de Twitter se usan hasta en los programas de la tele como forma de ataque político. En vez de valorar las palabras y hechos de una persona, se utiliza la tergiversación con el objetivo de desacreditarla. Solo hay que ver la entrevista a Willy Toledo o mismamente los ataques contra mi persona.

La moda de la política 2.0, que tuvo su auge con el 15M, amenaza seriamente a las formas de lucha política que pretenden un cambio real, pues ofrece a los jóvenes la alternativa fácil de luchar desde su ordenador en vez de organizarse y organizar a más jóvenes.

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El otro día viendo la entrevista que le hicieron a Willy Toledo en Telecinco del pasado 28 de marzo (minuto 1:22:05) me quedé sorprendido de la importancia que le dan incluso los propios periodistas a las publicaciones de Twitter. Hasta el punto de que todas las preguntas comprometidas sobre la opinión política de Willy Toledo eran por publicaciones suyas en esta red social.

Yo no tengo Twitter. Pienso que en esta red social se da una continua retroalimentación en las opiniones políticas de uno y otro hasta el punto de confundir cuál es la opinión que existe en la calle acerca de un tema, con respecto a la opinión que los cuatro perfiles más famosos de Twitter ofrecen en sus cuentas. También pienso que es un medio en el que cualquier persona, más aún una persona joven, corre el riesgo de desligar los dos conceptos principales de cualquier política revolucionaria, la teoría y la práctica, ya que hace confundir los deseos con la realidad. En una red social puedo soltar un largo discurso más que convincente y conseguir muchos "retweet", pero no sirve de nada si no consigue movilizar a la juventud. De hecho opino que a quien más interesa esta concepción 2.0 de la política es al capitalismo, pues aleja a los jóvenes de la organización real.

En relación a esto, es frecuente ver cómo en Twitter se tiende a tergiversar lo que dice una y otra persona, llegando al punto de usar maliciosamente publicaciones o conversaciones con fines de difamación política. Yo mismo he sido víctima de uno de estos montajes, muy semejantes a los que hacen los medios de comunicación con las movilizaciones de masas cuando en el telediario sacan los disturbios de los encapuchados y no el grueso de manifestantes. Por desgracia es cada vez más habitual observar cómo dan la vuelta a algo que se expresa hasta el punto de provocar que signifique totalmente lo contrario. En mi caso concreto, que pareciera que mi opinión con respecto a las mujeres es que son un "colgajo" o que quiero que sean un "colgajo", cuando lo que criticaba en esas conversaciones privadas era precisamente que en la actual sociedad se imponga a la mujer ese rol (¡!). Y para verificarlo se puede consultar a absolutamente toda la gente que me conoce o también se pueden leer artículos que he escrito sobre este mismo tema ("La alimentación como ejemplo para cuestionarse si el nuevo reparto de las tareas domésticas ha sido realmente un progreso para todas las familias", del 7 de enero de 2015; "Cemento de Feodor Gladkov: todas nuestras viejas ideas puestas boca abajo", del 25 de agosto de 2014; "La música comercial y la obsesión de la juventud por el amor", del 30 de julio de 2014; y "Cuáles son los fundamentos de la moral comunista", del 24 de junio de 2014). Pero, por desgracia, en la era del Twitter vale mucho más un montaje que toda una militancia real detrás; vale mucho más algo que aparece por Internet que las palabras y hechos de una persona.

Aparte, viendo el perfil de quienes intentaban derribar con mil estratagemas las palabras de Willy Toledo, todos periodistas de estos que viven de la polémica, podríamos entrar a valorar la "dignidad" de quienes necesitan usar comentarios personales o incluso conversaciones privadas para difamar. Y más aún de quienes se atreven a atacar únicamente desde el anonimato, en este caso el que les dan las redes sociales.

Y yo me planteo: ¿hasta qué grado de alejamiento del pueblo está llegando la acción política que la atención se centra en Twitter y no en los problemas diarios y reales? Como dije en otro artículo mío, hay casos graves de jóvenes que saben más de los guerrilleros en la India que de los problemas que tienen los currelas del super de debajo de su casa. Desde luego que la política 2.0 interesa al capital y por eso en sus medios de comunicación centran las polémicas en las publicaciones de Twitter.

Precisamente fue con el 15M cuando tuvieron un auge estos planteamientos de hacer política por las redes sociales. En Internet se crearon asambleas virtuales a las cuales se trasladaron los debates de las plazas. Sobre todo fueron jóvenes los que participaron en ellas, porque también hay que ver que su uso tiene limitaciones de edad ya que solo las generaciones más recientes conocen bien el funcionamiento de los medios digitales. Pero mientras todos estos jóvenes se curraban sus opiniones en estas asambleas virtuales, quienes decidían el rumbo del 15M lo hacían con la tranquilidad de saber que toda una masa se creía que estaba participando en las decisiones a través de su ordenador. "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo", y entonces surgió Podemos.

Si se pretende un cambio de base de la sociedad, un cambio revolucionario, las formas de lucha se han de escoger mediante un análisis acerca de cómo estas luchas pueden conseguir agrupar a la clase obrera y el pueblo en estructuras organizativas suficientemente estructuradas como para ser capaces de tomar el poder. No se pueden escoger según la moda del momento, ni tampoco usar los últimos avances tecnológicos quiere decir que éstos sean útiles para el cambio social.

Por eso hace falta más organización de la juventud y menos publicación en Twitter.


Adrián J. Bertol, Director de Tinta Roja.

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