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La pobreza golpea a la juventud trabajadora

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En España uno de cada tres jóvenes vivimos bajo el umbral de la pobreza, uno de cada dos si estamos en paro. Uno de cada diez jóvenes tenemos carencias materiales severas, esto es, no podemos comer carne o pollo cada dos días o no tenemos una vivienda con una temperatura adecuada. Tan sólo uno de cada dos tenemos trabajo y, de los que podemos trabajar, un 93% lo hacemos con contratos temporales. El 70% no nos hemos podido emancipar.

Esta es la radiografía juvenil de la pobreza en España, la fotografía de las consecuencias del capitalismo hoy sobre la juventud trabajadora. La pobreza es un elemento intrínseco al capitalismo, está fijada en su ADN. El capitalismo es a la pobreza lo que el ser humano al aire, sin ello no podría sobrevivir. Veremos porqué.

El átomo del capitalismo es el centro de trabajo. En el centro de trabajo se produce, se distribuye o se dan los servicios que necesitamos para vivir. En el centro de trabajo conviven el empresario y el trabajador asalariado aunque entre ellos exista una relación desigual. Por un lado el empresario es el propietario de los medios necesarios para trabajar (máquinas, ordenadores, muebles, transportes, etc.) mientras el trabajador sólo cuenta con su capacidad físico-psíquica y su tiempo. Por lo tanto el empresario compra al trabajador su capacidad de trabajo y su tiempo a través del salario. Sin embargo este salario no se corresponde a un reparto equitativo de los beneficios de la empresa entre el conjunto de personas que trabajan en ella. El salario siempre es menor para el trabajador quedándose el empresario una parte del tiempo y del esfuerzo del trabajador. Veamos esto con datos:

A comienzos del año 2000 la participación salarial de los trabajadores sobre el PIB en España era del 50%, la de los beneficios empresariales del 40% y la de los impuestos del 10%. Ello quiere decir que si en nuestra economía sólo hubiera una empresa ese empresario se quedaría 40 céntimos de cada euro generado, el trabajador 50 céntimos y el Estado recaudaría 10 céntimos. Hoy y en plena crisis de cada euro generado el empresario se queda 46'6 céntimos, el trabajador 45'5 céntimos y el Estado 7'9 céntimos. Por lo tanto hoy el empresario gana un 11% más respecto al trabajador que hace 15 años.

Si el ratio empresario-trabajador en España fuera de 1 a 1 estaríamos hablando de una distribución más o menos justa de la riqueza. Sin embargo esto no es así, el ratio general es de cuatro trabajadores por cada empresario aumentando exponencialmente este ratio en las grandes empresas - que participan con más intensidad de los sectores estratégicos de la economía - hasta 1.315 trabajadores por cada empresario. La conclusión es evidente: la crisis capitalista ha acelerado los niveles de pobreza y desigualdad pero estos siempre existieron. Existe pobreza porque el capitalismo la necesita para sobrevivir. En el capitalismo nunca habrá café para todos.

Ya hemos visto la estructura del capitalismo en España y como ésta golpea con especial virulencia contra la juventud trabajadora. Al comienzo del artículo hacía una descripción del rostro de la pobreza en España entre los jóvenes pero si comparamos nuestra situación con la del resto del pueblo trabajador vemos como con nosotros y nosotras el capitalismo se ceba especialmente. Por ejemplo, los jóvenes somos el grupo poblacional en mayor riesgo de pobreza (aún más que la niñez y la ancianidad) y, a la vez, cobramos hasta un 40% menos que una persona de mayor edad por realizar el mismo trabajo. Esto es debido a nuestra especial vulnerabilidad como sector de la clase trabajadora: tenemos menos derechos y estamos más desorganizados que los trabajadores adultos.

"Cuando uno es joven puede permitirse el lujo de equivocarse e incluso de fracasar". La frase es del portavoz y gestor de las grandes empresas en España, Mariano Rajoy Brey. Los oyentes: militantes de Nuevas Generaciones. En efecto, cuando uno es joven y pertenece a los hijos de los grandes empresarios que representa Rajoy "puede permitirse el lujo de equivocarse y fracasar". Al fin y al cabo el margen de maniobra de cada uno de estos jóvenes equivale al margen de maniobra de 1.315 jóvenes trabajadores juntos.

Sin embargo si tú perteneces al 50% de jóvenes parados, al 90% de jóvenes con trabajos precarios, al 33% de jóvenes en riesgo de pobreza, al 10% de jóvenes con carencias materiales severas, a unos de los 77.000 estudiantes que no pudieron acceder a la Universidad por el tasazo o al 70% de jóvenes que no se han podido emancipar ya sabrás que en el capitalismo "fracasar" no es ni una opción ni un lujo sino una imposición, "fracasar" es el tributo que los jóvenes trabajadores debemos pagar a los poderosos.

Para finalizar echaré un capote a Mariano. En el mismo encuentro con los jóvenes populares su mentor señaló: "no se puede esperar a que el Gobierno lo resuelva todo". Y aquí Mariano sí tenía razón. Los jóvenes no podemos mirar impasibles como el capitalismo y sus gestores arrasan con nuestras vidas y nuestros derechos. Sabemos que podemos trabajar, comer, tener una vida independiente, viajar, tener servicios sociales. Sabemos que podemos producir lo que necesitamos para vivir sin necesidad de que unas pocas personas se apropien de la gran mayoría de la riqueza. Sabemos que hay alternativa al capitalismo. Sabemos que podemos vivir siendo libres, siendo dueños de nuestros destinos.

Un consejo: "pelear, dar la batalla, no rendirse". Ojo, no os lo digo yo, os lo dice vuestro presidente: Mariano.



Ezequiel Blanco es miembro del Buró Político de los CJC.

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