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Acerca del XII Congreso de la UJCE: “El proletariado no dispone, en su lucha por el Poder, de más arma que la organización"(3)

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 Si el anterior artículo desarrollaba la cuestión de la estrategia, este tratará sobre un tema no menos político: la organización.

Desde los CJC, entendemos que la estrategia es la cuestión cardinal que todo Partido Comunista debe definir para abordar correctamente la tarea revolucionaria. Se pueden cometer muchos errores a lo largo de la construcción del proceso revolucionario, tal cosa es normal y no tiene mayor importancia siempre que podamos localizarlos y corregirlos… ahora bien, estos errores no pueden ser estratégicos. Porque tales errores son los imperdonables.

Pero, en concreto, ¿cómo se desarrolla el proyecto de la UJCE y los CJC en función de sus dispares estrategias? Lo abordaremos en algunas cuestiones organizativas entendiendo lo organizativo como algo profundamente político, ya que como indicaba Lenin: “El proletariado no dispone, en su lucha por el Poder, de más arma que la organización”[1]

Sigan entendiéndose estos artículos como aportaciones al debate en el marco de la celebración de procesos pre-congresuales de ambas organizaciones.

El Frente Obrero y Popular por el Socialismo (FOPS) y su ejemplificación en el movimiento estudiantil

Repasemos que esto tiene la mayor importancia: el PCPE en su 9º congreso superó antiguas concepciones etapistas, pasando a sostener que nos encontramos en la etapa de transición del capitalismo al socialismo, por lo que para la consecución de la revolución socialista, es necesario fortalecer un marco de alianzas en un proceso de acumulación de fuerzas en pos de la revolución socialista. “La orientación de la lucha del PCPE, y por tanto la política de alianzas del PCPE, hoy, es directamente por la construcción del socialismo-comunismo”[2]. Para el PCPE esas alianzas se articulan entorno al Frente Obrero y Popular por el Socialismo (FOPS), de carácter antiimperialista, antimonopolista y republicano. Ahí, bajo la dirección y centralidad de la clase obrera, se encontrarán los estudiantes, los campesinos, los pequeños productores...

Reflejo de la centralidad que tiene para el PCPE la clase obrera como sujeto revolucionario, nuestro Partido está poniendo todo en su empeño en la constitución de los Comités por la Unidad Obrera (CUO).

Ahora bien, para desarrollar en qué consiste el FOPS, vamos a centrarnos, por el momento, en nuestro trabajo en el movimiento estudiantil, uno de nuestros frentes naturales como juventud comunista. En ese sentido, los CJC en la I Conferencia de Movimiento Estudiantil y Educación[3] abrimos un debate al conjunto de la juventud comunista sobre cómo articular el frente estudiantil dentro del proyecto estratégico del FOPS.

El movimiento estudiantil clásicamente ha tenido como acicate orgánico principal las asambleas de estudiantes donde:

  • En momentos de reflujo de las movilizaciones, aglutinaban pocos estudiantes, principalmente aquellos más conscientes, una minoría en la que el “activismo social” formaba parte de su vida, etc. Hablando en plata: tales asambleas eran asociaciones encubiertas.

  • En momentos de auge de las luchas y movilizaciones, estas asociaciones reunían gran parte del estudiantado interesado en participar de un creciente proceso de confrontación contra determinadas agresiones a la educación pública.

Esta situación no puede llevar más que a un movimiento ondulante de construcción y destrucción de la participación, consciencia y fuerzas que acababa en el momento que tal o cual cuestión parcial dejaba de estar en el punto de mira de los sectores obreros y populares. En ese sentido estas dinámicas no favorecían a un proceso de acumulación de fuerzas en sentido clasista.

Ante esto, la propuesta de los CJC sería articular una lucha constante, organizada, combativa y coordinada de todas las asociaciones de base, con el objetivo de que esta dirección unificada del movimiento estudiantil permita crear a medio plazo las bases para la construcción de un sindicato[4] único estudiantil a nivel de todo el Estado. Superando el asamblearismo sin masas o la sopa de siglas desarticuladas, este sindicato permitiría golpear con un solo puño de manera mucho más efectiva, y elevar el nivel de la movilización en el camino de la victoria. En esa primera conferencia situamos que lo que más se aproxima a esto es Estudiantes en Movimiento (EeM) pero queda mucho trabajo por realizar.

Bajo la luz de los documentos congresuales de la UJCE (pese a que le dediquen sólo una página a la cuestión) se podría decir que en este ámbito tenemos unos análisis y una proyección del trabajo, a primera vista, bastante parecidos…

Pero en realidad, ¿cuál es la labor de una u otra organización en estas estructuras?

Para los CJC nuestra labor en el movimiento estudiantil va en la dirección de superar el asamblearismo y las formas clásicas de organización del estudiantado. Estratégicamente el sindicato jugaría el papel de estructura estable que analiza los pormenores de todas las problemáticas que sufre el estudiantado y que convoca, puntualmente cuando la situación lo requiere, la asamblea que dotaría al movimiento de un mayor carácter de masas y donde el sindicato debe hacer ganar sus posiciones.

Nuestro objetivo es que el sindicato estudiantil se debe visualizar como una forma superior de organización en las luchas estudiantiles, superando las antiguas prácticas vinculadas a las asambleas fantasmas y las asociaciones encubiertas. En ese sentido, los CJC ponemos todo nuestro esfuerzo en articular una serie de estructuras organizativas de carácter sólido y estable y, no sólo eso, en último término, nuestro objetivo político es que sindicato y asambleas actúen como apoyo al movimiento obrero: como una reserva más de una clase obrera que avanza con paso firme en pos de su emancipación.

¿Qué hace la UJCE? La UJCE se pliega al espontaneísmo de la lucha contra tal o cual reforma, no pocas veces siente vergüenza de las estructuras en las que participa y tiende a esconder sus siglas. La UJCE actúa objetivamente con posiciones de retaguardia cuando no pone el cepo al movimiento estudiantil.

¿Cómo explicar sino recientes incidentes como los de Somosaguas o de la Universidad de Barcelona[5]?

Más allá de vergonzosas cuestiones puntuales (o no tan puntuales), analicemos cómo plasma una u otra organización la táctica en las cuestiones cotidianas de la lucha política. En el movimiento estudiantil, ha sido notoria recientemente una polémica entre los CJC y la UJCE en torno al programa sobre el cual el estudiantado tiene que articular su lucha:

  • La UJCE, rebajándose a aquello que considera “asumible” para el nivel de conciencia de las masas, plantea la directriz a sus militantes de que impongan en Estudiantes en Movimiento la congelación de las tasas universitarias y su reducción paulatina de las mismas hacia su gratuidad. ¿Cuál es el error de esta posición? El error, obvio a ojos de todo marxista-leninista, es plantear la lucha por las reformas en sí mismas, poniéndose en posición de qué es “razonable” o “asumible”, dentro de los estrechos márgenes que permite hoy día la “gestión del capitalismo”.

  • Los CJC, en cambio, planteamos que los objetivos concretos no se sitúen en el marco de lo asumible por la burguesía, que nuestras consignas para la lucha incorporen a las masas estudiantiles a una lucha por un programa de la nueva educación socialista, imposible de materializar en las condiciones del capitalismo, pero que:
  1. en el marco de la lucha, alcance por su radicalidad pequeñas victorias en forma de conquistas;
  2. sirva de escuela de lucha y elevación de la conciencia de clase entre un sector potencialmente aliado de la clase obrera y, en muchos casos, de futuros obreros y obreras;
  3. sirva para situar el objetivo del socialismo como punto de llegada de la lucha, siendo este la sociedad de la clase obrera y por lo tanto, profundizando en la necesidad de esta alianza;
  4. sitúe a los comunistas como vanguardia de numerosos sectores que luchen, desde sus reivindicaciones concretas, por un único objetivo revolucionario.

Resumiendo en qué se concreta el FOPS a nivel estudiantil expuesto mediante la sana confrontación: el sindicato estudiantil se conformará como una de las patas indispensables dentro del proceso de acumulación de fuerzas hacia el socialismo, proceso que compartirán junto con otros sectores anteriormente mencionados como constitutivos del FOPS con clase obrera y su Partido Comunista a la cabeza. Las revoluciones no suceden espontáneamente sino que se organizan, éstas son siempre fruto de una paciente labor de organización y estructuración de las luchas hasta la crisis revolucionaria.

Este proceso de acumulación de fuerzas no puede darse sin la dirección decidida y de vanguardia del Partido Comunista, garantía de los intereses proletarios y de la perspectiva revolucionaria. Este Partido Comunista, que eleve a las masas la conciencia y desarrolle las bases para la revolución, debe tener por tanto sus armas bien afiladas siendo el centralismo-democrático el garante de todos sus éxitos.

El centralismo-democrático como eje rector del funcionamiento de la organización comunista

La organización leninista, además, debe dotarse de un método de funcionamiento basado en el centralismo-democrático. Este método se caracteriza por combinar centralismo y demo­cracia, por lo que quiere decir:

  • Todos los órganos de la estructura de la organización son elegidos de abajo a arriba.
  • Todos los órganos rinden cuentas de su trabajo y atienden todas las críticas que se realicen.
  • Trabajo y dirección colectivos, crítica y autocrítica.
  • La posición mayoritaria, finalizado el debate, pasa a ser la posición de todos y todas, disciplina férrea.
  • Las directrices que emanan de los órganos superiores son de obligado cumplimiento para el conjunto de la organización, y ésta debe informar de su desarrollo.

En este sentido, tanto el PCPE como los CJC asumimos, defendemos y cumplimos estos principios de forma honesta, coherente y firme, es decir, el respeto al método como garante de la estabilidad organizativa, la unidad de acción y la mayor democracia.

Ningún libro de Lenin explica mejor a un militante de los CJC lo que es ser militante comunista como cuando uno defiende una postura, la pierde y disciplinadamente actúa conforme al acuerdo colectivo, aprendiendo sobre todo cuando este militante posteriormente descubre y asume con honestidad que se encontraba en un error.

Los CJC, como organización escuela que somos, trabajamos con el centralismo-democrático formándonos en su aplicación práctica, tanto porque lo consideramos un principio irrenunciable, como porque debemos aprender de ello para cuando pasemos a formar parte de las filas del PCPE.

El centralismo-democrático no es una cuestión meramente formal, es una cuestión de fondo, la que nos afina para trabajar de manera colectiva, subordinarnos al debate colectivo: un atentado contra éste es siempre obra de elementos oportunistas que, presos por el individualismo, atentan fraccionalmente contra el Partido como la unidad de voluntad del proletariado.

Todo militante de los CJC tiene claro que pasar al PCPE es pasar a formar parte del “Estado Mayor” del proletariado y que, por tanto:

  1. debe haber alcanzado un conocimiento y una aplicación de los principios del Marxismo-leninismo,
  2. debe haberse templado en las luchas de masas
  3. debe haber asimilado el método del centralismo-democrático incluida la disciplina consciente y el desprecio sincero a toda forma de fraccionalismo e individualismo que atenta contra la unidad monolítica de la clase obrera. Porque la práctica y aplicación rigurosa del centralismo-democrático no es una cuestión formal: es la llave que abre todas las puertas.

Centralismo-democrático por fascículos, cupos y federalismo

La UJCE, a diferencia del PCE, asume como suyo el método del centralismo-democrático. ¿Pero eso en la práctica en qué se concreta?

Para empezar, los CJC entendemos que este método rige profundamente y vertebra la vida orgánica de las organizaciones comunistas. Porque lo entendemos como un todo, por ello la carencia de alguno de sus elementos supone la no aplicación de facto del método. Es por ello que la incorporación paulatina, gradual o por fascículos en diversos congresos de partes integrantes y armónicos de este método “La unidad de acción y la sectorialización se incorporaron en el VIII Congreso (1999), el centralismo democrático se incorporó en el IX Congreso (2003) y la crítica y autocrítica en el X Congreso (2006)”[6] no deja de sorprendernos y de llegar a la conclusión obvia de la falta de claridad ideológica en lo referente a lo político-organizativo por parte de la UJCE.

Asimismo, la estructuración de la organización de forma federal es una violación del centralismo-democrático. Este tipo de funcionamiento federal plantea que la estructuración de los órganos de dirección, o comités de dirección, se componen de miembros y de personas que acuden al mismo en representación federal de un territorio o un sector.

Los CJC entendemos que un cuadro dirigente de una organización comunista debe conocer de forma global a la organización, vela por el correcto desarrollo de la estrategia general y tiene la capacidad de dirigir no a su organización particular, sino al conjunto de organizaciones de base. El ejercicio del centralismo-democrático es una labor de dirección colectiva.

Si entendemos que estas cualidades las debe tener un comunista, entonces ¿por qué un militante cuando es responsable político de un colectivo o comité pasa a tener automáticamente membresía en el órgano inmediatamente superior? ¿Asegurar que todos los intereses particulares están “representados” en vez de garantizar la dirección colectiva global a cada nivel? Esto genera disciplina de comité inferior, el más burdo mercadeo a las cohesiones federales, a las alianzas entre un sector y otro contra un tercero, a prácticas (casi-) fraccionales, etc. Asumimos que, en vez de buscar la mayor unidad fundamentada en un debate riguroso, profundo y sincero, cada uno explica y hace lo suyo y, mientras no toque demasiado las narices al otro, uno puede hacer lo que le venga en gana.

Respecto a la sectorialización de la militancia juvenil comunista

Por otro lado, en el camino de la sectorialización que ambas organizaciones estamos emprendiendo vemos distintas vías para ello. Para los CJC, sectorializar es establecer cada vez más colectivos en ámbitos cercanos a las masas sobre las que queremos intervenir. Es decir, sectorializar es estructurar a la Juventud Comunista de la forma más adecuada para que intervenga de la forma más concreta y cercana sobre las masas, sobre los lugares donde los jóvenes estudian, viven o trabajan. En este sentido una premisa básica para la sectorialización se encuentra en la necesidad de que este proceso se dé en lo concreto, no en lo abstracto. Es decir, el colectivo sectorial debe basar su actividad en un centro de trabajo, centro de estudios o en un barrio. Así nuestros militantes conocerán de primera mano todo lo que sucede, todos los problemas para así dar soluciones concretas a problemas concretos. Su composición sería la de los militantes que comparten centro de estudios (ya sea en formato misma universidad, mismo campus, misma facultad o mismo instituto), centro de trabajo o barrio.

No pueden, pues, existir organizaciones sectoriales de obreros en lo abstracto, que no comparten centro de referencia, y por tanto su función tal y como ha sido definida se trunca, ya que más bien comparten una única condición: la de obreros.

Por ello es importante diferenciar entre la necesaria coordinación y dirección de la actividad de masas (estudiantil, obrera, antiimperialista, movimiento de mujeres...) que comparten tanto colectivos sectoriales como territoriales, para lo que se han de crear comisiones de trabajo dirigidas por los órganos colectivos, y la falsa necesidad de agrupar a los trabajadores independientemente de su centro de trabajo en colectivos falsamente concebidos como sectoriales. Se trata, pues, de acercar la organización comunista a la contradicción concreta. Esto nos aproxima peligrosamente a la práctica de constituir (como efectivamente en el pasado se dio promovido por el carrillismo) células de obreros en abstracto, células de artistas, células de intelectuales, células de…

En ese sentido se dirige la UJCE, generando entorno a su estructura dos organizaciones paralelas, la Organización Sectorial de Obreros (OSO), y la Organización Sectorial de Estudiantes (OSE). Estas organizaciones cuentan con un cupo particular a la hora de participar en comités de dirección, así como en órganos de debate colectivo como conferencias o congresos, incluso con áreas y atribuciones más propias de la dirección central (tales como el área ideológica) que de un órgano, que teóricamente debiera ser auxiliar al de la organización central.

Si bien la idea de comité sectorial para agrupar en un mismo territorio varios colectivos sectoriales[7], en ciertos contextos, nos parece muy correcta, entendemos que éstos han de crearse de mano de comités regionales/provinciales/locales y estar bajo su dirección política que formará parte del conjunto de la orientación de la organización en ese territorio.

La unidad de acción debe ser el objetivo último del centralismo-democrático. Con federalismo y organizaciones paralelas, se promociona la dispersión, la multiplicidad y sólo debilita la forma superior de organización del proletariado.

La problemática de la incorporación de las mujeres a la actividad revolucionaria

Por último queremos dedicarle unas líneas a la importancia de la participación de las mujeres dentro de las tareas revolucionarias, dentro de la militancia comunista y particularmente dentro de la juventud comunista. El patriarcado imprime unos roles diferenciados a hombres y mujeres. La mujer de extracción obrera sufre en sus carnes una doble opresión que somete a la obrera a condiciones peores de explotación y, además, dificulta su incorporación a la lucha en igual medida que la de los hombres. Esto lamentablemente no sólo se da porque la mujer auto-asume falsamente unos roles naturalizados en el marco del patriarcado sino porque los camaradas no pocas veces reproducen, en mayor o menor medida, actitudes que alejan a la mujer de la lucha revolucionaria.

Sin embargo, es necesario no quedarse ahí, no lamentar la insuficiente incorporación de mujeres a la juventud comunista, sino pararse a estudiar, detenida y extensamente, el porqué de esta cuestión.

Para las organizaciones comunistas es clave realizar un análisis concreto que pormenorizadamente aborde el papel de las mujeres en la lucha revolucionaria, identifique las causas de tal diferenciación y plantee posibles vías de solución.

Pero, ¿qué hace una organización y la otra?

La UJCE apuesta por crear un sistema de cupos de género para la participación en órganos de decisión colectiva como lo es su XII Congreso. “Para la elección de delegados o delegadas mediante lista en las Conferencias Regionales/Nacionales de ida, se establece un cupo del 30% de mujeres. En caso de no alcanzarlo, el número de delegados que elija la Conferencia se reducirá hasta que las delegadas elegidas alcancen el 30%.[8]” Este sistema de cupos si bien es cierto que puede llegar a garantizar la participación numérica de mujeres en su congreso (o disminuir la participación de los hombres), también es cierto que no lo hace en base a sus capacidades políticas, sino en base a su condición de mujer.

Dado que la organización comunista es la que ostenta la conciencia del proletariado, no pocas veces se ha forzado correctamente que la composición de sus órganos superiores esté nutrida de clase obrera. Las más novísimas teorías de moda para la UJCE han desplazado esta preocupación de la clase obrera hacia las mujeres.

Además, la UJCE propone una estructura que entendemos altamente inorgánica y cuyas funciones prácticas aun no hemos conseguido discernir: “Los comités nacionales/regionales deberán convocar y organizar una asamblea de mujeres tras la conferencia organizativa de la que saldrá un grupo de trabajo político llamado Comisión de las Mujeres, el cual no es un órgano de la UJCE, sino un espacio propio de debate para las mujeres de la organización en el cual analizar las consecuencias del Patriarcado para la UJCE, y a través del cual aumentar el empoderamiento de las mismas.[9]” Si bien, es cierto que existen serias dificultades a la hora de trabajar los problemas de la mujer en las organizaciones comunistas, ¿es realmente esta la vía de solución?

En los CJC lo tenemos claro: la existencia de comisiones de trabajo feministas dependientes de los distintos órganos y comités de dirección se encargan de desarrollar el trabajo de la organización hacia el frente feminista y de lucha de las mujeres, así como la concienciación del conjunto de la militancia acerca de la importancia del trabajo feminista.

En los CJC entendemos como imprescindible la incorporación de mujeres jóvenes a las filas de la juventud comunista, así lo trabajamos y lo expresamos tanto dentro como fuera de nuestras filas: no se puede prescindir de la mitad de la clase obrera para realizar la revolución. Para ello fundamentalmente lo que deberemos hacer es estudiar e intervenir en la relación entre los problemas de la mujer y su relación con la contradicción capital-trabajo: sólo así podremos desarrollar el feminismo de clase y dar una solución real a los problemas de la mujer trabajadora.

Dentro de nuestra estrategia general del Frente Obrero y Popular por el Socialismo (FOPS) las mujeres están llamadas a formar una de las patas integrantes más importantes en la medida en que se consiga superar el movimiento feminista actual, copado por la socialdemocracia o el reformismo, para plantear abiertamente la lucha conjunta que desde la perspectiva de género debemos abordar, y no es otra que la lucha conjunta por la construcción del socialismo, la única vía para la derogación del patriarcado y la emancipación de la mujer. Otros plantean una lucha parcial en un mar de luchas parciales sin esta visión estratégica, no hace falta darle muchas vueltas para ver que a ello responde tanto su propuesta organizativa como a su propuesta reformista y electoralista.



[1] Lenin, Un paso adelante dos atrás, http://media.tintaroja.es/2009/05/un-paso-adelante-dos-atras-lenin.pdf

[2]
Tesis del IX Congreso del PCPE, p. 16

[3]
Cuyas tesis públicas podéis encontrar en el siguiente enlace: http://media.tintaroja.es/2012/04/Tesis_Educacion_CJC.pdf

[4]
Para conocer más sobre este sindicato: http://www.tintaroja.es/mov-estudiantil/103-para-no-volver-atras-hacia-un-sindicato-estudiantil-para-todo-el-estado

[5]
Con incidente de Somosaguas nos referimos a la Huelga Educativa que se desarrolló en octubre de 2012, en la que ante una Asamblea de 200 estudiantes mayoritariamente favorable a la huelga, la UJCE se convirtió en el principal bastión de la oposición a la misma. Previamente, un descuido de la UJCE en los destinatarios de su correo interno hizo llegar el documento donde se apostaba en Madrid por el boicot a la huelga por “carecer de posibilidades de éxito” (o traducido, con las masas -y los CJC- a la vanguardia y la UJCE a la retaguardia). En las movilizaciones estudiantiles de Barcelona, un militante (que mantendremos en el anonimato) de JC, el referente de la UJCE en Catalunya, pactó con los Mossos d’Esquadra. No lanzamos la acusación de colaboracionismo, sino de trasladar al movimiento sus carencias en el ejercicio de la vanguardia política.

Por otra parte, no podemos resistir a la tentación de exponer que, en su momento, nuestros militantes tuvieron acceso adirectrices internas de miembros de los CJC-JC, juventud del PCC en proceso de unidad con el PCE, cocinando la aceptación del Plan Bolonia.

[6]
 Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE, p. 102

[7]
Por ejemplo, dentro de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) pueden existir varios colectivos sectoriales en distintos campus o facultades, que son dirigidos por un comité sectorial de la UCM. Este comité sectorial estará por debajo del comité regional de Madrid.

[8]
Normas del XII Congreso de la UJCE.

[9]
 Propuesta de Tesis Políticas al XII Congreso de la UJCE, p. 108

 


 

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