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Sab10042021

Última actualización09:36:03 AM GMT


Cuatro claves sobre el empleo joven en España

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Sobre los jóvenes y el empleo (o más bien, el paro) se ha hablado largo y tendido. Aquí vamos a dar seis claves y su explicación. Qué es lo que nos espera de manera clara, sencilla y directa.

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Desde el inicio de la crisis (e incluso desde antes) se han dedicado muchas páginas de periódicos y minutos de informativos a hablar sobre el empleo juvenil. Excepto para los grandes empresarios con tan pocos escrúpulos como para ni matizar lo que piensan el resto de la población coincide en que algo falla. Los análisis de qué falla y especialmente cómo solucionarlo son muy diversos.

Aquí parto de un magnífico estudio de Javier García Echegaray, del cual he extraído cuatro claves sencillas (básicamente las claves hay que atribuírselas a García Echegaray) y una explicación de qué significan y por qué se han producido

1. Los trabajadores de 25 a 34 años van a seguir perdiendo trabajo

Los jóvenes son quienes más hemos sufrido la destrucción de empleo desde el inicio de la crisis. Los niveles tan altos de paro se han debido por muchos despidos especialmente. El segmento de población más joven (de 16 a 24) ya se ha estabilizado. Eso es consecuencia de varios motivos (como que es imposible perder más empleos alcanzado un punto) pero el más relevante es que esos jóvenes van envejeciendo. Eso supone que ahora van a engrosar el siguiente segmento (el de 25 a 34 años) pero también que este segmento puede seguir perdiendo puestos de trabajo.

Esto se debe a que las condiciones laborales que han ido construyendo un modelo donde es muy fácil perder un trabajo. Realmente podíamos pensar que si es fácil perder el trabajo también es fácil encontrarlo pues, a no ser que la empresa cierre, por cada despido contratarán a alguien. Pero la realidad es que cuanto más tiempo pasa un joven en el paro menos posibilidades tiene de volver a encontrar trabajo. Eso supone que se van creando dos grandes grupos de jóvenes: los conocidos como outsiders que no encuentran trabajo (y al final ni tendrán ganas) y otro de jóvenes que cambian continuamente de trabajo.

 

2. Se han destruido sobre todo contratos temporales en construcción y comercio

Ya hemos denunciado más de una vez que no sólo se han empeorado las condiciones laborales de los trabajadores sino que, especialmente, las de los más vulnerables. Así se explica que los más afectados han sido los jóvenes con contratos temporales. Eso es así porque es más barato despedirlos y también porque están menos organizados y es menos costoso, socialmente hablando, mandarlos al INEM.

Además la construcción y el comercio, dos de los pilares del crecimiento previo, son los sectores que más contratos se han cobrado. Las notas de precariedad y temporalidad de estos dos sectores junto a la especial vulnerabilidad del sector son las explicaciones a este caso. Que nadie piense, no obstante, que la crisis ha afectado también a los empresarios de estos sectores. Pues aunque son dos áreas con gran fragilidad también cuentan con una mayor precariedad y facilidad para el despido que permite al empresario adaptarse a la crisis y no perder él.

 

3. Desciende el número de "ni-nis"

Los mal llamados "ni-nis" (jóvenes que ni estudian ni trabajan) parece que ha defendido. Digo que parece pues es inexplicable que haya más parados, más jóvenes en lista de espera para estudiar FP y más alumnos expulsados de la universidad y, a su vez, descienda el número de jóvenes que ni estudia ni trabajo.

La explicación más posible es que estos jóvenes han abandonado el país. No obstante hay que destacar que no es fácil medir a los "ni-nis". El aumento de los contratos por horas puede distorsionar esta cifra (un joven que trabaja 2h al mes no está parado pero, desde luego, tampoco tiene dinero para vivir de su trabajo)

La situación de total desesperación que obliga a miles de jóvenes a agarrarse a un clavo ardiendo también puede influir en esta situación. Muchos jóvenes hacen cursos de formación o cogen cualquier trabajo y eso, de nuevo, distorsiona las cifras.

Finalmente este dato demuestra que los jóvenes españoles no son especialmente vagos, sino que existe un mal estructural que les impide desarrollarse laboral o académicamente pues, curiosamente, cuando peor están las cosas más trabajan los jóvenes para buscar una salida.

 

4. Si comparamos con otros países cercanos destacamos por nuestra tasa de temporalidad y contratos parciales

Cada país tiene unas características propias que hace difícil comparar situaciones. Por ejemplo, en Alemania existe una cláusula por la que el trabajador debe pagar si abandona su trabajo antes del tiempo pactado. Eso puede dar niveles más altos de duración media de contratos pero no por tener más derechos o estar en mejores condiciones sino para no hacer frente a esa indemnización.

No obstante España parece destacar dentro del empleo juvenil europeo por una tasa alta de temporalidad y contratos a tiempo parcial. Eso no es más que otra muestra de cómo se ha atacado a los colectivos más débiles (en este caso, a los sectores menos organizados de los países más débiles en organización sindical) para que las empresas sigan teniendo beneficios.


Ana Escauriaza es Subdirectora de Opinión en Tinta Roja.

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