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Mie14042021

Última actualización09:36:03 AM GMT


Una broma que no tiene gracia

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El Círculo de Empresarios vuelve a sorprendernos con una serie de propuestas dirigidas a la juventud. Entre ellos, bajar el SMI (Salario Mínimo Interprofesional) a los jóvenes sin estudios. También proponen igualar los salarios de los empleados del sector público y del privado (a la baja, claro).

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El Círculo de Empresarios, fiel a su filosofía dar aportar titulares para la historia, ha vuelto a la carga con una serie de propuestas. Entre ellas destaca aquella que promulga que los jóvenes sin formación deberían cobrar menos del SMI. Esa rebaja del salario se compensaría con un pago en especie.

Los empresarios también aconsejan "mejorar" la empleabilidad de los jóvenes mediante la formación dual amparándose en que la educación sigue siendo una de las asignaturas pendientes de España.

Es decir, lo que los empresarios proponen es bastante sencillo: que los jóvenes sin estudios (esto es, los jóvenes obreros) cobren menos y que, además, en vez de firmar contratos como empleados normales trabajen a través de las prácticas de cursos o Formación Profesional. O lo que es lo mismo; que los jóvenes trabajen gratis.

Por si todo esto fuera poco proponen al Estado simplificar la actual variedad legal de contratos en tres modelos: indefinido, "necesidades empresariales" y de formación juvenil.

Esta idea no es más que otro ataque a los intereses de los trabajadores y especialmente de los jóvenes. Aunque es cierto que en el sistema español conviven un gran número de contratos con sus peculiaridades que crean situaciones desiguales e injustas también es cierto que simplificar los tipos de contrato a tres (básicamente: fijos, temporales y de formación) va a suponer una rebaja pues cada tipo de contrato tiene unas características y ventajas propias. Aunque no lo especifican evidentemente los empresarios van a proponer que las tres modalidades recojan las mínimas garantías para los trabajadores.

E insistimos en que el ataque que se produce esta vez va especialmente dirigido a los jóvenes. Tanto es así que se propone incluso que se cree una modalidad contractual propia para ellos, un tipo de contrato donde (y sin conocer, como se ha adelantado, los detalles) se va a permitir explotar a los jóvenes por salarios de miseria (más aún) o incluso sin salario y sin unas mínimas garantías laborales.

Siguiendo el festival del humor el Círculo de Empresarios también advierte que existe una brecha salarial entre empleados públicos y privados (es decir, unos -los primeros- cobran más que otros) Proponen igualar las condiciones de ambos pero, sorprendentemente, no hacen un ejercicio de autocrítica y proponen la mejora de las condiciones de trabajo de los empleados del sector privado sino todo lo contrario: que se empeore la situación de los funcionarios y personal laboral hasta llegar a las condiciones de los trabajadores del sector privado.

Estas propuestas, lejos de ser una anécdota con la que los trabajadores se ríen e incrementan su odio hacia los empresarios a partes iguales, son toda una declaración de intenciones del modus operandi de los empresarios. Ellos son conscientes que en época de crisis o pierden ellos o pierden los trabajadores y desde luego no piensan permitir que ocurra lo primero.

Quizá pueda parecer chocante que hombres trajeados con fortunas millonarias que no podrán lapidar en esta vida (ni en las cinco siguientes) propongan bajar salarios y empeorar condiciones de quienes trabajan día y noche para llevar un plato de comida caliente a la mesa. ¿Puro egoísmo? ¿Maldad? ¿Simplemente ganas de putear? Quizá pueda haber un poco de todo esto pero el motivo principal es más sencillo: conocer las reglas del juego.

El capitalismo es un juego de suma cero. Todo lo que se lleva el trabajador deja de expoliarlo el empresario y por eso nacen estas propuestas. Cada céntimo que se rebaja del salario es un céntimo que va a los bolsillos del empresario.

Pero no sólo eso. Los empresarios son conscientes de que los trabajadores están al límite y por eso atacan a los colectivos más débiles. Probablemente el más vilipendiado de unos años a esta parte somos los jóvenes: no estamos organizados, no tenemos facilidades para estarlo y la juventud es una etapa "pasajera" por lo que es fácil convencerles para que "pasen por el aro" prometiéndoles un mejor futuro en la etapa adulta.

Pero tampoco atacan a todos los jóvenes. Van a por aquellos que no tienen estudios. Esto es así por dos motivos: primero, saben que no todos los jóvenes de familias obreras no tienen estudios pero sí que todos los jóvenes en peores condiciones y sin estudios son jóvenes obreros. Así se garantizan atacar a su enemigo natural (los trabajadores) En segundo lugar van a poder justificar estos recortes bajo el famoso pretexto del esfuerzo. Los jóvenes sin estudios parecen no tiene que cobrar "tanto" porque no han querido estudiar. Este pretexto, además de carecer de fundamento alguno (no es más deshonroso ser fontanero o dependiente que abogado o profesor universitario) tiene un gran componente de clase: y es que en el momento en el que poder tener estudios depende de cuánto dinero tengan tus padres en la cuenta corriente decir que los jóvenes sin estudios deben cobrar menos significa decir, claramente, que los jóvenes que no son hijos de empresarios deben cobrar menos.

 


 

Ana Escauriaza es Subdirectora de Opinión de Tinta Roja.

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