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Vie26052017

Última actualización06:45:24 AM GMT


Ludopatía en la juventud, cada vez más común, más grave.

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Sobretodo en las apuestas deportivas, últimamente hay cosas que no dejan de subir: el número de jugadores, y especialmente de jugadores jóvenes, el dinero que se gastan de media, los beneficios de las patronales del juego de apuestas, la publicidad que se les hace, los trapicheos entre menores de edad y adultos que apuestan por ellos y, lo más dramático, la cantidad de jóvenes con adicciones serias y deudas inasumibles. Todo un fenómeno de nuestro tiempo que hemos de analizar desde una perspectiva acertada.

Arrojemos primero algunos datos materiales para saber sobre qué reflexionamos. Según informes de la DGOJ, la Dirección General de Ordenación del Juego, el aumento de jugadores se ha traducido en los últimos meses en 1.300 nuevos cada día: a principios de 2016, había en España unos 5 millones y medio de usuarios -que son 2 millones y medio de jugadores, ya que se tienen usuarios en varias casas o webs- , y sólo el 28% aseguran haber jugado sólo un mes y no continuamente. Lejos del tópico del hombre mayor en una oscura tragaperras, el 67% de los jugadores tiene de 18 a 35 años, y actúa en las apuestas deportivas, que son el 50% de todo el juego; por detrás andan el poker, el bingo, el casino o el black jack.

Empecemos por las casas de apuesta, las empresas de apuesta. Obviamente deben ganar dinero, de otra forma cerrarían. Este dinero sale de los bolsillos de los jugadores, y hay suficiente para que los empresarios del sector inviertan una media de 10 millones de euros mensuales en publicidad, mantengan todos los servicios y amasen, sin duda, fortuna. Pero el dinero no crece en los árboles, así que las ganancias de estos empresarios son matemáticamente pérdidas de los jugadores: el 75% de ellos experimenta en global pérdidas netas, el 5% se queda más o menos igual, y sólo un 20% obtiene ganancias, la mayoría de las cuales no supera el centenar de euros. Los 160 euros que ganamos un día, se cancelan rápidamente con los 160 que en las semanas previas hemos tirado a la máquina, en tandas de 2 o 5 euros, sin resultado ninguno.

No podemos generalizar de forma abstracta: apostar de por sí no es malo. No hay nada de peligroso en jugar al poker en un bar de vez en cuando o en apostar con tus amigos en el día a día una comida hoy y unas cervezas mañana. Pero, por desgracia, los humanos somos mucho más complejos, y lo que parece insignificante, se torna fácilmente en sistemático, en costumbre. Como el que sólo va a comerse un cuadrito de chocolate y se termina comiendo, uno a uno, toda la tableta; tal es la forma en que, sin darse uno cuenta, pasa de hacer un par de apuestas inocentes a gastarse la mitad del sueldo en llenar los bolsillos de la patronal de las apuestas. Psicológicamente, tenemos una falsa percepción de autocontrol, que no existe en realidad, y que va desde el venga, veo cuatro cosas en facebook y lo cierro al ésta es la última papela, mañana lo dejo.

Si tenemos una asignación de 1000 euros que nuestros padres nos pasan mensualmente y ningún gasto, o somos herederos de empresas o tenemos sueldos de ejecutivos, quizás podamos permitirnos que los juegos de azar y apuestas sean nuestro entretenimiento sin problema ninguno, pero esto no es lo más habitual. La juventud trabajadora no podemos permitirnos gastarnos cientos de euros en apuestas, porque hemos de pagar comida, piso, matrículas, tasas, cursos, gasolina... y todo esto con contratos temporales, sueldos de miseria y lo que puedan aportar nuestras familias. Pero a las casas de apuestas esto les importa poco: nos bombardean con publicidad, nos pintan las maravillosas posibilidades de ganar, crean ofertas y promociones e intentan engancharnos, porque nuestro gasto es su beneficio, nuestra adicción es su fortuna. La falsa sensación de ilusión y esperanza, de conseguir dinero rápido, que nos crean, no se diferencia de las estrategias de marketing de otras marcas que nos crean necesidades absurdas para vendernos sus productos.

A preguntas, respuestas: ¿Se pude ganar dinero? Sí. ¿Es probable? Aunque ganes las primeras apuestas, lo más probable es que en global, pierdas. ¿Se van a solucionar nuestros problemas económicos en la casa de apuestas? Definitivamente, no.

Y no es que los jóvenes no nos merezcamos una vida mejor -esa vida que se entrevé si logramos ganar mucho dinero en las apuestas-, sino que estamos escogiendo un camino que es una trampa, un engaño para quedarse con el dinero que ganamos trabajando, a cambio de una falsa esperanza. Se aprovechan, para enriquecerse, de la desesperación de unas generaciones que ven su futuro muy negro, y nos venden, literalmente, una vía de escape. Un escape que, como hemos visto, sólo se traduce en ganancia en un 15% de las jugadas; de ese 15%, el 12% son beneficios de menos de 100 euros -a combinar con todas las jugadas perdidas. Prácticamente nadie mejora su vida con las apuestas, sólo los dueños de las casas; y por supuesto, no se soluciona la situación general de la juventud trabajadora, sino que empeora, pues la adicción lleva en muchos casos a la ruina o nos deja más pobre y más desilusionados.

¿Que es una forma de ocio? Porque no hay otra. Llenemos los barrios de pistas, locales, cines, campeonatos y actividades, y aseguremos a la juventud que va a tener un futuro más que digno, y veremos cuántos se encierran a intentar ganar dinero apostando al rugby, en lugar de jugarlo.


Fuente: http://www.ordenacionjuego.es/es/estudios-informes 

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