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Mar17092019

Última actualización09:36:03 AM GMT


La lucha por las instalaciones deportivas en La Elipa

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En esta ocasión os acercamos uno de los conflictos vecinales más sonados en Madrid en los últimos tiempos: el caso Palestra, sucedido en el barrio de La Elipa hace ya varios meses y las luchas vecinales que se han dado contra la privatización de varios campos de fútbol así como las reivindicaciones que seguían los vecinos y jóvenes del barrio.

Hace varios años muchas instalaciones deportivas de Madrid, 2 en La Elipa, pasaron cedidas por el Ayuntamiento a manos de Palestra, una empresa privada que desde ese momento usó estas para obtener beneficio económico exclusivamente. Las consecuencias fueron nefastas para los equipos barriales, a los que Palestra ponía trabas a la hora de que estos tuvieran espacio donde entrenar, o no les dejaba acceder a estas o les dejaba pero en horarios inasumibles para los más pequeños. Tal fue el caso del Unión Elipa, uno de los equipos de fútbol base del barrio, que junto con la AV y el resto de vecinos lucharon y siguen luchando por recuperar unas instalaciones deportivas que les pertenece.

La cesión de los campos deportivos de la Elipa a una empresa privada sigue una tónica que ha venido siendo común desde que estalló la crisis capitalista en 2007, en la que se privatizan aquellos sectores que hasta ahora habían pertenecido a los trabajadores/as para su uso y disfrute, siendo el deporte base un nuevo "mercado" con el que elevar la tasa de ganancia de empresas como Palestra. Desde que Palestra gestiona las instalaciones deportivas en La Elipa su estrategia ha sido muy clara; al no tener asegurado un lugar de entrenamiento, el Unión Elipa vivía cada comienzo de temporada en una incertidumbre sobre si podrían o no podrían hacer jugar a los chavales del equipo. Durante este período, y por la inseguridad de si sus hijos podrán jugar o no al fútbol, muchos padres optaron por cambiar a sus niños a equipos de Palestra, donde esta les aseguraba campos de fútbol pero a precios evidentemente mucho más altos, llenandose de esta manera los bolsillos. Tal era el boicot que incluso el Unión Elipa tuvo que quedarse una temporada sin jugar debido a que no tenían acceso a ninguno de los 2 campos de fútbol del barrio, ¡uno de ellos prácticamente creado por los propios vecinos!

En este contexto, en Marzo-Abril del 2015, con la temporada a punto de acabar, se impulsó desde la AV La Nueva Elipa una campaña reivindicativa que exigiera horas de entrenamiento para el Unión Elipa y también en la cual se denunciaba todo el boicot a los equipos del barrio por parte de Palestra, que se saltaba los puntos del pliego de condiciones. La campaña se basó en una serie de acciones que tenían como objetivo movilizar al barrio: agitación mediante pegadas de carteles, reparto de panfletos, recogidas de firmas entre los padres y madres, un acto en el Centro Cultural al cual acudieron AV, entrenadores, padres, madres y jóvenes del barrio y en la cual se planificó una manifestación a la que acudieron numerosas personas de La Elipa y que terminó frente a la Junta Municipal. Todo ello como medida de presión a la Junta para que esta revisara el pliego y obligara a Palestra a dar espacio en los campos de fútbol al Unión Elipa.

Como era de esperar, al ver la enorme difusión que se le dio a esta campaña y la cantidad de vecinos movilizados, Palestra dio un paso atrás y accedió a negociar, ya que todo aquello evidentemente no le daba una "buena publicidad". Tras un tiempo dando largas, y gracias a la presión barrial Palestra destensó la cuerda y cedió a las condiciones que el Unión Elipa exigía, dándole horas de entrenamiento en los campos y en horarios adecuados para la temporada 2015-2016.

Esto claramente no fue un acto de bondad por parte de Palestra, ni siquiera de la Junta Municipal, sino que fue el resultado de meses de lucha barrial en la que todos los vecinos y vecinas se unieron para exigir el derecho a utilizar un espacio que les pertenece. Pero esto tampoco significa una victoria definitiva, ya que Palestra sigue gestionando las instalaciones y en el capitalismo, lo que la burguesía cede en un momento, se lo quita a la clase obrera cuando lo necesita. La experiencia en este conflicto ha demostrado que la lucha continua y organizada es la única manera de conseguir victorias para el barrio, por ello es importante que los vecinos de la Elipa sigan luchando, como aún hacen, organizados, hasta echar a Palestra definitivamente de las instalaciones deportivas del barrio y que estas vuelvan a ser gestionadas por la AV, y estén de nuevo al alcance de los vecinos, vecinas y de la juventud.

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