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Lun16092019

Última actualización09:36:03 AM GMT


“Pero, ¿de qué te quejas? ¡Si estás aprendiendo!”: La cruda realidad de las prácticas académicas

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La frase que corona el título es algo que habremos oído hasta la saciedad los estudiantes que, una vez finalizada la parte "teórica" de nuestra titulación, realizamos "prácticas", es decir, trabajamos gratis, para alguna empresa relacionada con nuestro sector. Dedicaré este artículo a aquellas problemáticas que nos encontramos día a día en nuestro centro de trabajo los estudiantes en prácticas, ya que es algo que muchas veces escapa a los análisis a grandes rasgos del sistema educativo y sus consecuencias.

En mi caso, como estudiante de cocina, las prácticas se traducen en un concepto sencillo: mano de obra con baja cualificación a la que se le encargan aquellas tareas mecánicas y sencillas que no quieren o no tienen tiempo de realizar el resto de trabajadores. Desde limpiar o transportar alimentos o útiles, hasta pelar y cortar cajas y cajas de frutas y verduras. Estas tareas no están destinadas, como resulta obvio, a aumentar el nivel de formación y preparación del estudiante en prácticas, sino que revelan la verdadera intencionalidad de la empresa al valerse de nosotros: no sólo ahorrarse el salario de un trabajador que debiera realizar esas tareas, sino además recibir una subvención por tenernos trabajando gratis. Esto es un arma de doble filo: por un lado hay un trabajador más en el paro, y por otro hay un trabajador realizando esas tareas de forma gratuita.

Los estudiantes firmamos un contrato de prácticas dónde en ningún momento se nos dice que debamos realizar tareas productivas, o el límite de estas, sino dónde únicamente se ilustra que debemos recibir un aprendizaje del oficio, pero en cambio luego resultamos ser parte indispensable de la cocina ya que sin nosotros no habría patatas listas para freír, fruta para los postres, alimentos almacenados en el congelador, carne desmenuzada, utensilios limpios, etc. ya que 1 de cada 3 trabajadores es un estudiante de prácticas. Esto es algo que se traslada a otros ámbitos del hotel, como el servicio de recepción o de camareros.

Hay un flujo constante de estudiantes en prácticas, incorporados incluso antes de acabar el propio temario teórico, ya que la incorporación de los estudiantes al puesto de trabajo no se basa en un criterio formativo, sino en base a la demanda de mano de obra de la empresa, ya que como comentaba antes requiere de estos jóvenes trabajadores para cubrir aquellos puestos para los cuales se niega a contratar a un trabajador con un contrato y salario adecuados a su función.

Para los estudiantes este tipo de prácticas sólo nos sirven para engrosar el currículum de cara a buscar un trabajo dónde nos exigirán, siempre, una experiencia previa que sólo podremos adquirir de este modo. Si por los empresarios fuera, y muchos ya lo hacen, tendrían a cada joven trabajando a coste cero para ellos, hasta que el conjunto de los trabajadores nos plantemos y digamos basta.

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