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De la “primavera árabe” al invierno islamista

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Análisis de la guerra imperialista en Siria y los desarrollos en la región de Oriente Medio y el Magreb.

En Tinta Roja, ya alertamos a nuestros lectores acerca de lo que denominábamos, la “Crónica de una guerra anunciada”, respecto a la intervención imperialista en Siria. En aquel momento desde los CJC tratábamos de romper con la posición oficial defendida por los “mass media” y oportunistas de todo pelaje, acerca de la supuesta  lucha del pueblo sirio contra un gobierno dictatorial y denunciar que detrás de esto no había sino una nueva agresión imperialista.

Pero los acontecimientos han determinado que estas semanas sean cruciales y requieran de un análisis más exhaustivo sobre cómo se ha desarrollado el conflicto y qué consecuencias puede tener para la región.

¿El detonante? La decisión (mas o menos consensuada) de la UE de vender armas a los terrorista islámicos, la declaración abierta de EE.UU. (Mr. Obama, recordarlo en todo momento, premio Nobel de la Paz) de planes de injerencia directa de la OTAN en la guerra y las declaraciones de apoyo del presidente de Egipto, Sr. Mursi (si aquel elegido por voluntad popular como culmen de la “revolución” de plaza Tahrir) a la agresión imperialista.

El avance arrollador del Ejército Sirio.

Todo esto estalla, cuando después de casi dos años de guerra contra las facciones rebeldes, compuestas por Brigadas de nacionalidades diversas (algunos incluso sirios), armados con dinero[1] de países modernos y respetuosos con los derechos Humanos, como Bahrein[2], Qatar, Emiratos Árabes y Arabia saudí[3], y la complicidad (y también dinero) de EE.UU y UE[4]; El ejército regular sirio, comenzaba a tomar de nuevo la iniciativa y recuperaba posiciones tanto en el plano militar (como la toma de la estratégica ciudad de Al Qusayr) como en la confianza y unidad del pueblo, el cual, incluso los que criticaban al gobierno en sus legítimas demandas,  han cerrado filas en torno a las instituciones estatales y al presidente Al-Assad[5], hartos de atentados terroristas indiscriminados en Damasco, ejecuciones de niños de 15 años por “blasfemar” al profeta[6], ataques sectarios de limpieza étnica contra las minorías chiíes, cristianas y drusas; Y hartos de ver a una supuesta oposición “moderada” y “democrática” que se dedica a exhibirse por cumbres europeas (y a quienes conocen más en Europa que en Siria), decir ser la “cabeza” política de la “revolución” mientras sobre el terreno no se ven más que salafistas extranjeros (ojo) y también nativos, devoradores de corazones humanos[7].

En esta contexto, y siempre con la amenaza de generalización del conflicto por toda la región (entiéndase la participación de Hizbola, el intento de armar a una oposición suní dentro de Líbano y los impotentes y desesperados ataques de Israel contra Siria en un intento de zanjar rápido el conflicto.) El gobierno Sirio tomaba la iniciativa, contra la cada vez más fanática y fragmentada oposición, en la que se esperaba que fuera a ser el último asalto de esta guerra sanguinaria, la toma de Aleppo, cuartel general de los “rebeldes”. Así empezaba el día 10 de Junio la operación “Tormenta del Norte”.

La fragmentación del bando opositor, así como las sucesivas derrotas militares de los combatientes parecían alumbrar una pequeña esperanza de que la guerra estuviera próxima a acabarse.

Reacción del imperialismo en el complejo mosaico de intereses en la región.

La oposición siria tiene tantas fracciones como intereses externos existen sobre el país.

Por un lado, EE.UU, ha decidido (y decimos decidido, porque no ha presentado pruebas) que el ejército sirio ha utilizado armas química contra los rebeldes en sus ataques. Esto, casualmente,  lo han decidido precisamente ahora que los rebeldes están perdiendo la iniciativa, y lo presenta ante la ONU para que avale, el establecimiento de un “área de exclusión aérea” en Siria, lo que traducido del lenguaje de la diplomacia significa, permiso para bombardear indiscriminadamente el país.

Todo ello sin presentar ninguna prueba del uso de armamento químico por parte de las fuerzas gubernamentales y a sabiendas de que la Comisión Especial de la ONU para Siria, si sospecha que se utilizó este tipo de armas, pero sospecha que las usaron los rebeldes[8]. En cualquier caso poco importa porque Mr. Obama (insistimos, premio Nobel de la Paz), ya ha determinado que si no consigue el consenso en la ONU, pues le da igual, buscara una coalición amplia entre varios países y con eso tira para adelante (vamos calcadito a lo de Irak).

La administración Obama, se ve obligada a reaccionar ante el empuje de las tropas estatales y la presión a la que le somete el ala mas reaccionaria de la política norteamericana[9], la cual ve con temor como la influencia externa de EE.UU. se reduce día a día, tanto en su patio trasero (América Latina) como en Oriente Medio y Asia.

Sin embargo, EE.UU inmerso en una pugna por intentar reducir su monstruosa deuda pública, no quiere verse ante un nuevo caso Afganistán, o en otra ciénaga ir aquí, y reacciona titubeante, sin saber exactamente que acciones de agresión proponer, una cosa esta clara buscará una coalición para repartirse los costes y las enemistades de la intervención entre varios países.

El polo imperialista europeo, más comúnmente conocido como Unión Europea, afronta esta intervención dividido, entre las partes más beligerantes, entre ellas Francia y Reino Unido (quienes añoran sus años de hacer la guerra en África) las cuales apuestan por armar a los rebeldes con armamento pesado y tecnología militar,  y los más escépticos Bélgica o Alemania, que preferían enviar equipación no letal, ante el temor de cometer el error que cometieron los EE.UU colmando a los talibanes de misiles “Stinger”, y dar armamento pesado a sujetos de la misma calaña que los que han atentado varias veces en Europa o van por la calle decapitando soldados a machetazos.[10]

No obstante, la UE decidió, dar carta blanca a cada país para que hiciese lo que estimara oportuno, dejando como plazo para empezar a vender armas a los rebeldes el 1 de Agosto.

La decisión no gusta a todos y eso puede producir distensiones y fracturas, especialmente cuando se conoce de muchos ciudadanos europeos que están siendo entrenados como yihadistas en Siria.[11]

Además, en la mente de muchos mandatarios europeos, esta todavía la chapuza que hicieron en Libia y como convirtieron aquel país en la “Isla Tortuga” del yihadismo internacional, convirtiendo la región en un polvorín, como ya se pudo ver con la extensión del conflicto a Malí. 

Israel:  Un país que durante el desarrollo de este conflicto, aumenta su nerviosismo anta las posibilidad de que ninguna solución posible, les sea beneficiosa.

De entrada todavía lamen sus heridas, tras la dura derrota sufrida en Líbano en el año 2006. A partir de este episodio, el gobierno israelí ha tratado de ser más cauto, lo que le ha hecho ir progresivamente perdiendo capacidad de coacción a sus vecinos de la zona.

Cuando el conflicto estalló, los israelíes vieron en la guerra de Siria la oportunidad de librarse de un dirigente vecino hostil con el que tiene un conflicto territorial abierto desde hace décadas (los Altos del Golan), que apoya a milicias enemigas en terceros países (Siria es una de los principales apoyos de Hizbola e históricamente el centro neuralgico de la resistencia palestina en la diaspora) y sustituirlo por un “Mohamed Mursi” sirio, que se enfrente a las milicias chiíes, se oponga a Irán y tenga la correa política bien tensa de las milicias palestinas vinculadas a los Hermanos Musulmanes (fundamentalmente Hamas).

Sin embargo Israel tenía que limitarse a mirar desde fuera, como se desarrollaba la sangrienta guerra civil, ya que cualquier intervención que hiciese podría romper el frágil equilibrio regional y precipitar todo el conflicto a la espiral de una nueva guerra árabe-israelí.

La guerra NO estaba siendo rápida y eso perjudicaba a Israel. Cuanto más tiempo pasaba, la oposición “moderada” perdía influencia frente a las milicias yihadistas (que poca estima les tienen a los sionistas) y el ejército sirio se mantenía firme, y amenazaba con extender el conflicto a los Altos del Golan y a Líbano haciendo entrar a Hizbola en el teatro de operaciones.

De todas las potencias imperialistas involucradas, Israel ha sido la que mas ha tratado de acelerar una intervención militar directa que derrocara a Al-Assad de forma rápida, lo han buscado tanto a través de su diplomacia buscando convencer a EE.UU, como a través de provocaciones desesperadas unilaterales, para tratar de forzar un enfrentamiento[12].

Todo en vano, ahora el porvenir que le espera a Israel es o bien que Siria se convierta en el nuevo Afganistán, lleno de yihadistas y armas de la OTAN, o que el gobierno sirio venza, que entonces se encontrarían con un ejército con una moral muy alta, bien coordinados con Hizbolá, y bien pertrechados por Irán y Rusia, lo que podría comprometer su supremacía militar en la región (y si le pierden el miedo a Israel, un nuevo conflicto es inevitable tarde o temprano). Ninguna de las dos opciones gusta al régimen de Tel Aviv, quien ademas se empieza a dar cuenta de que los tiempos en que su palabra era la ley en Oriente Medio, han pasado y ahora el marco de relaciones del imperialismo en la región es mucho más complejo.

Por último nos queda Rusia (ya que a las petromonarquías árabes les dedicaremos un epígrafe especial), país que tiene muchos intereses en la zona. De entrada Tartus es la última base naval rusa en el Mediterráneo, por otro lado tiene cerrados muchos acuerdos multimillonarios con el gobierno de Al-Assad, que podrían verse comprometidos si su gobierno cae (el ejemplo esta en Liba y como todas las empresas chinas con las que Gadaffi había cerrado acuerdos han sido totalmente excluidas del nuevo reparto de concesiones.).

Rusia apuesta por una salida política al conflicto donde se reconozca la legitimidad del presidente Al-Assad. En realidad si las potencias imperialistas estuvieran dispuestas a respetar la base de Tartus , los acuerdos comerciales ya firmados y se comprometieran a no desplazar a Rusia como socio comercial, Rusia estaría satisfecha, sin embargo, ¿porque conformarse con migajas y su relación con el actual gobierno le proporciona mucho más? Para Rusia la guerra en Siria se ha convertido en una cuestión de principios en una oportunidad para volver a prestigiar a su país, como una potencia influyente capaz de dar puñetazos en la mesa y trazar “líneas rojas” que obstaculicen los planes de los demás países poderosos.

En pocas palabras, Rusia busca en Siria (además de los acuerdos económicos), demostrar que Rusia vuelve a ser un país importante y respetado, al que no se puede ignorar.

Las “Primaveras Árabes”.

La posición que ha adoptado el presidente de Egipto Mohamet Mursi, es el broche de oro que cierra el debate sobre las “primaveras árabes” y a quien beneficiaron.

Maticemos, por supuesto las concentraciones tanto en Túnez como en Egipto se dieron de forma espontánea, a ellas se fueron sumando determinadas capas de la sociedad cada una demandando mejores para su sector, y todas ellas no tenían más objetivo que el tratar de acabar con un gobierno fosilizado en el poder y que no atendía a sus aspiraciones.

La composición de estas masas humanas, era esencialmente popular, y dentro de esto matizamos, pequeños comerciantes, pequeños propietarios e incluso campesinos, lo cuales reclamaban mejoras que restringiesen la dura competencia de los monopolios; jóvenes y estudiantes parados; trabajadores/as en menor medida demandado mejoras laborales y sindicatos libres y por último (y digo último porque fueron los últimos en sumarse) islamistas en contra del estado laico y oportunistas de toda calaña.

Los “mass media” y los oportunistas a esta lado del Mediterráneo, no dudaron en calificar el hecho como una REVOLUCION, cosa con la que lo que los comunistas disentíamos, ninguna revolución es tal si no tiene una dirección efectiva si no son todas las masas luchando por un cambio no solo de gobierno sino de sistema con una estructura de lucha solida que canalice ese impulso y organice el proceso revolucionario. Todo lo demás es cambiar un gobierno por otro.

¿Pero entonces las revueltas en Túnez y Tahrir, no fueron un plan de la CIA para dominar la zona? Pues probablemente no, ya que en realidad a diferencia de Gadaffi y Al-Assad, Ben Alí y Mubarak, llevaban décadas siendo funcionales a los intereses del imperialismo en la zona, Mubarak cuidaba muy bien los intereses extranjeros en el canal de Suez. ¿Entonces porque derrocarles? Aunque no debemos ser inocentes y creer que el imperialismo juega a la “real politik” con una sola carta, las revueltas empezaron solas y sin dirección, y es ahí donde el imperialismo pone a jugar a toda la maquinaria propagandística, para crear una oposición a Mubarak, la cual la compongan grupos islamitas vinculados a los Hermanos Musulmanes (el islam suní político) que creen un país al estilo de la Turquía de Erdogan (un país islámico, de economía puramente liberal y que no tiene prejuicios en ser miembro de la OTAN), si estos ganaban, para los intereses de EE.UU y la UE mejor y si la cosa flojeaba se quedaban con el buen y viejo corrupto Mubarak.

Si tenemos en cuenta que en Egipto (como en Túnez) durante los regímenes anteriores apenas había oposición política organizada, los Hermanos arrasaron, y una vez hecho esto, ¿dónde quedaron las conquistas democráticas y revolucionarias post-primaverales?

Pues hasta que la clase obrera no se organice para construir un proyecto propio, básicamente en esto (esta sucesión de notas al pie no permite hacernos a la idea)[13][14][15][16][17][18]

Por tanto es esta gente (imitadores en lo político de Erdogan) los nuevos mejores amigos del imperialismo en la zona, la que ahora se planta frente a un auditorio lleno de clérigos suníes que claman por la “Guerra santa” en Siria, al toque de corneta de Mr. Obama (Premio Nobel de la Paz), estos mismo que hace unos años se vendieron como intermediador necesario para la solución política de la guerra en Siria.

(todo muy parecido al cambio de chaqueta de Erdogan respecto Al-Assad, de grandes amigos , veraneaban juntos, a enemigos declarados por mandato de la OTAN).

Turquía en el “Avispero sirio”

Ahora toca el turno de analizar el papel que en todo esto ha jugado Turquía y como sus revueltas internas afectan al proceso.

Turquía había encontrado la oportunidad para convertirse en el ariete del imperialismo en oriente Medio, era un país con una gran capacidad militar, miembro de la OTAN, con una economía emergente y lo mas importante un país de mayoría musulmana, lo que le convertía en buen referente para otros pises del entorno.

Esta estrategia conocida como “Nuevo Otomanismo”, le era tremendamente funcional al imperialismo, pues Turquía podía lograr lo que Israel jamas podrá (Israel solo puede mantener el orden por amenazas pero ningún país vecino le tiene ninguna estima), ser un líder en la zona e influir en los musulmanes de países vecinos para que fueran adoptando sistema políticos parecidos al suyo.

El protagonismo de Turquía, la abrió las puertas de la OTAN y todos los favores de los EE.UU. Turquía se presentaba con nombre propio y miraba a los EE.UU, se acababan los años en los que se tenia que humillar mendigando un poco de atención a una UE que siempre le contestaba “vuelva usted mañana”.

Todo esto no era gratis, claro, y cuando el imperialismo le ordeno sacar los dientes tuvo que hacerlo (sin importarle le hermandad que existía entre sus dos presidentes y países[19]), hacerlo contra una Siria a la que intentaban englobar en los procesos de las “primaveras árabes”, procesos que gozaban de mucha popularidad internacional y que dejaban un escenario político allí donde pasaban muy beneficioso para Erdogan y AKP (excepto en Bahrein y Qatar, que los asesinaron a sangre y fuego, sin que nadie dijera ni pio). Así pues Turquía podía entrar en guerra y además quedar bien con los países árabes a los que pretendía influenciar, entonces todos contentos (menos los sirios claro) ¿qué podía salir mal?

Pues una guerra larga, y una fuerte resistencia interna de carácter antiimperialista[20], además de las derivas autoritarias e islamistas del propio Erdogan, que han propiciado que la Turquía laica y republicana haya terminado por explotar en las revueltas de plaza Taksim.

Plaza Taksim, la revuelta en la que no hay “primavera” sino lucha popular.

Aunque en las formas y en la composición de clase parece muy similar a las tan cacareadas “primaveras árabes” (y en algunos mass media también se han empeñado en compararlo con el movimiento de “Tomar las Plazas” Europeo) el contenido político es diametralmente opuesto.

En primer lugar, la sociedad turca está mucho más politizada, en Turquía existen partidos políticos muy consolidados, sindicatos y otras organizaciones en la sociedad civil, que hace que pese a lo espontaneo del “chispazo” la estopa ya se venía tiempo amontonando, y en esta proceso no vendrán “encantadores de serpientes” a llevarse el gato al agua. En segundo lugar el motivo de la protesta es claro, y está centralizado contra Erdogán, sus políticas liberalizadoras, sus derivas semi-fascistas y clientelares y su empeño en islamizar la República turca. Por tanto es una reacción de la sociedad laica, no un semillero de descontento que los Hermanos Musulmanes puedan manipular. En tercer lugar hay una intervención clara de clase en la protesta, no solamente por la participación activa de los camaradas del Partido Comunista Turco (TKP), a los que por cierto bastante han represaliado), sino por el Movimiento Obrero en general. En las revueltas turcas la huelga obrera y de solidaridad ha sido un elemento estable que ha dado oxígeno a las protestas, y no un elemento  inexistente (caso de Egipto y Túnez) o rechazado (caso de Europa, si acordaros de aquello de “ni partidos, ni sindicatos”). La Huelga General en Turquía garantiza la efectiva intervención en la lucha de la clase obrera (a través de su partido de vanguardia y los sindicatos clasistas), actuando como tal clase obrera, con el poder que tenemos que es el de decidir sobre la producción y no diluida en una amalgama ciudadana. Cuarto, la revueltas son contra un gobierno que es el principal defensor de que Turquía sea miembro de la OTAN, a diferencia de los dirigente anteriormente depuestos que no pertenecían a ninguna alianza militar internacional. Por tanto por mucho que el grupo PRISA nos muestre gente haciendo talleres de Yoga en el parque Gezi, el carácter y la contundencia de las protestas no son equiparables a procesos anteriores.

Parte de la “estopa”, de la que antes hablábamos, es la guerra en Siria la cual es tremendamente impopular en Turquía. Las revueltas internas en Turquía (que han hecho que muchos inversores extranjeros se hayan vuelto escépticos, a la hora de elegir el país como punto de fuga de los capitales de la Europa en crisis) así como la unión de la Turquía laica en contra de AKP, a un año de los próximos comicios electorales, pueden hacer que Turquía se resienta en su apoyo firme a los rebeldes sirios, lo que podría desembocar en que Turquía se vuelva menos “aventurera” en su política exterior, restringiendo el apoyo incondicional que los rebeldes y terroristas que operan en Siria, habían tenido en una frontera que constituía su principal base de operaciones.

Prueba de ello es también la apuesta decidida de EE.UU de dar mayor protagonismo a otro país títere de la zona como Jordania, como campo de entrenamiento y aprovisionamiento de los rebeldes sirios.[21]

Así pues cuando hablamos del “avispero sirio” hablamos de la posibilidad más que real de este conflicto acabe extendiéndose a toda la región, puesto que se incremente la lucha sectaria en Irak entre chiíes y sunís, propicie que un conflicto similar estalle en Líbano, en Turquía sigue candente (pese al proceso de paz del PKK) la cuestión kurda y ahora se le suma el descontento de los turcos laicos, la entrada en el conflicto de Israel (muy peligroso por la disputa con Siria por los Altos del Golan) e Irán, la posibilidad que la chispa se dispare en Jordania, y en definitiva que se cree un conflicto internacional de consecuencias impredecibles en la región del planeta donde se encuentran las principales reservas de petróleo del mundo.

La larga sombra de las monarquías del golfo.

Llegados a este punto conviene hacer para reflexionar en una cuestión, la pregunta sería ¿a quién beneficia realmente el yihadismo internacional, y quienes son sus principales “sponsors”?

Está claro que los países que más fuerte están apostando por los rebeldes sirios son las petromonarquías árabes, no obstante tampoco podemos alimentar las conspiraciones y decir directamente que Al-Qaeda es un apéndice del ministerio de asuntos exteriores saudí (como mucha gente dice respecto a la CIA, cosa que tampoco es totalmente cierto).

La cuestión es mucho más compleja, lo que está claro es que el terrorismo yihadista internacional, ha jugado en innumerables ocasiones un papel funcional al imperialismo, aunque también en muchos casos al final acaban siendo un problema.

En cualquier caso, ante la crisis estructural del capitalismo, y los desequilibrios de poder internacional, ¿porque unos países que tienen el control estratégico del “oro negro”, se van a conformar con ser países de segunda fila, subsidiarios del imperialismo central? Todo parece confirmar que esta coalición de países aspira a empezar a ser un sujeto propio en el escenario internacional y para ello extiende sus peones por la región a fin de crearse su propia área de influencia, (de momento el “color” político de los gobiernos que están entrando en los países tras las “primaveras” les son claramente favorables, sobre todo dado que sus “primaveras” internas las reprimieron salvajemente sin que nadie dijera nada), de momento sumisa a los EE.UU y la UE, pero ¿hasta cuándo?.

Contra mayor sea la dependencia mundial del petróleo mayor será el poder y la capacidad de influir de estos países, así que estimados lectores, le dejamos la siguiente reflexión ¿estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo polo imperialista? Desde mi punto de vista todavía es pronto para especular, pero no perdamos de vista el tema.

Rendiciones de cuentas debidas.

Después de todo lo dicho, queda confirmado (de nuevo) cuánta razón teníamos los comunistas, cuando tomamos posiciones escépticas respecto a las “primaveras árabes” y solidarias contra las agresiones imperialistas contra Libia y Siria, y todo asumiendo las muchas contradicciones que esto suponía y lo difícil que resultaba a veces defender estas posturas frente al aluvión de propaganda.

La historia, como dijo el camarada Fidel, nos ha absuelto de nuevo, no así a todas aquellas organizaciones que en su momento se lanzaron ha hacer de estas revueltas su principal bandera de enganche, de forma que acabaron haciéndole el caldo gordo al imperialismo, y que además nos acusaban a los demás de apoyar a dictadores por mantenernos escépticos y críticos.

A la vista del desarrollo de los acontecimientos, correspondería una autocrítica por su parte, respecto a esas posiciones defendidas o al menos un reconocimiento de los errores (que no pasa nada, todos nos podemos equivocar). No ya de carácter público (cosa que no estaría nada mal, por cierto) sino al menos de carácter interno, por pura lógica y coherencia.

Como se suele decir no hay más ciego que el que no quiere ver, y muy a nuestro pesar el mundo no es blanco y negro sino un complejo y confuso mosaico de tonos grises, donde tomar decisiones acertadas y coherentes es muy difícil.

Creo que tocaba decirlo (y espero que a nadie le ofenda).

Conclusión.

La amenaza imperialista crece por la desesperada necesidad que marca la crisis, y para ello está dispuesto a perpetuar la barbarie y el derramamiento de sangre en Siria, y seguirán con su plan hasta reducir un país, en cierto modo prospero, a puros escombros.

El imperialismo arrecia y ante esto nosotros tenemos el arma del internacionalismo proletario y la lucha coherente.

Así pues hoy más que nunca ¡Solidaridad con el pueblo sirio! ¡No a la guerra imperialista!  

Nota: Cuando se redacto el artículo, Mohamed Mursi aun no había sido depuesto por el ejercito, esta nueva situación requeriría de un nuevo analisis, aunque en lo esencial el contenido del artículo sigue plenamente vigente.

Notas:


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