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Valencia 1937, II Congreso de intelectuales antifascistas

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Tinta Roja Nº18 - Primavera de 2012
Órgano del expresión de los CJC

Enmakón Boyero

[···]

La Tierra toda girando,
que no has muerto.
Lenin, junto a ti dormido,
también dirá que no has muerto.

Redoble lento por la muerte de Stalin, Rafael Alberti

Los años 30 son años donde en todas partes se desarrollaba una aguda lucha de clases y en el caso de España no va a ser de otra manera, ejemplo paradigmático de ello es la Guerra Nacional Revolucionaria. La clase obrera y los sectores populares combatieron heroicamente a los fascistas auspiciados por los elementos más reaccionarios de la burguesía.

En el campo antifascista van a tener un papel fundamental los/as intelectuales. Al comenzar la contienda en España la intelectualidad antifascista se volcó en todas partes con la causa de la República, pero no solo de palabra sino también de hecho, como ejemplifica el caso de Ludwig Renn, autor alemán y combatiente de las Brigadas Internacionales.

Este apoyo no fue casual, si bien en algunos casos estaba motivado por una conciencia nimiamente democrática, en muchos otros era el reflejo en la práctica de lo que los comunistas entendemos debe ser un intelectual orgánico de la clase obrera, aquel que a pesar de tal o cual origen de clase concreto hace suya la causa de los trabajadores y la defiende en cualquier momento y lugar.

Tampoco es casual que este apoyo viniera no solo del interior del Estado Español, sino del resto del mundo, pues el combate armado contra el fascismo en España fue la antesala de ese mismo combate a nivel mundial.

Hay que señalar el importante papel que tuvo la II República en la mejora de las condiciones culturales de las capas populares, mejora que se mantuvo durante la guerra, momento en el que los comunistas a través de las Milicias de la Cultura jugaron un papel importantísimo en dicho ámbito.

En este contexto es en el que se celebra el II Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura organizado por la Alianza de Intelectuales Antifascistas en Defensa de la Cultura.

El congreso será convocado oficialmente en octubre de 1936 y celebrado en Julio de 1937.

Fue inaugurado en Valencia, entonces capital de la República, el día 4de Julio de 1937, celebrando sus sesiones en esa ciudad hasta el día 11, a caballo entre Madrid (bajo los bombardeos fascistas) y Barcelona, pero siendo la ciudad valenciana el centro de este importante evento cultural.

En el congreso se dieron cita alguna de las plumas más conscientes y combativas del panorama internacional como pueden ser Neruda, Machado, Ehrenburg, Brecht y tantos otros. Todos ellos ejemplos contrarios al intelectual encerrado en su torre de marfil ajeno a los problemas y anhelos de la clase obrera y los sectores populares.

En la madrugada posterior a la inauguración, tras contemplar los asistentes una representación de la obra “Mariana Pineda” en homenaje a su autor, Federico García Lorca, asesinado por el fascismo, las bombas cayeron sobre la ciudad del Turia, mostrando claramente la barbarie fascista.

El congreso tuvo múltiples temáticas, como fueron el papel de los escritores en la sociedad, el humanismo o los problemas de la cultura española, entre otros; pero el tema fundamental sobre el que giró todo el congreso fue la lucha contra el fascismo.

En varias de las ponencias se hizo una crítica feroz a aquellos/as intelectuales que pretendiendo situarse por encima de todo, le hacían el juego a la reacción. Otras versaron sobre la necesidad por parte de los/as intelectuales de apoyar decididamente a la clase obrera. En la inmensa mayoría de las ponencias quedó plasmado cómo debe actuar un intelectual orgánico de la clase obrera en una situación como aquella.

Hay que señalar que la Alianza de Intelectuales Antifascistas en Defensa de la Cultura no tuvo solo como actividad la celebración de este congreso, si no que contó en su haber, desde su fundación el 30 de Julio de 1936, con la publicación de revistas como “El mono azul”, “Milicia Popular” o “Nueva Cultura”, entre otras, así como la organización de numerosas actividades culturales en el campo republicano.

75 años después de aquel congreso los CJC reivindicamos la memoria de aquellos/as intelectuales, pero no como un mero ejercicio de recuerdo si no con el firme convencimiento de que sus enseñanzas nos servirán para aplicarlas en las luchas que afrontamos cada día.

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